En esta boda Quiteña, uno de los detalles más encantadores fue la presencia de un Ponchero tradicional de la capital, quien deleitó a los invitados con su ponche artesanal, elaborado al estilo más auténtico. Vestido con su característico atuendo y con el carisma propio de estos personajes típicos de Quito, el Ponchero recorrió la recepción de invitados luego de la ceremonia eclesiástica sirviendo su bebida artesanal, evocando aquellas escenas cotidianas de plazas, parques y calles del Centro Histórico donde usualmente ofrece su producto. Su presencia no solo aportó un toque de calidez y tradición, sino que también despertó la nostalgia de los asistentes, quienes, con entusiasmo, se acercaban a disfrutar de este clásico sabor quiteño, convirtiendo el momento en una experiencia única y profundamente arraigada en la cultura local.
